El cepillo de dientes es el instrumento más eficiente para eliminar la placa bacteriana. Incluso nuestros antepasados tenían la necesidad de remover los residuos de comida y evitar que se dañaran sus dientes (y sabemos que usaban formas ingeniosas para lograrlo).

Nuestro objetivo con el cepillado es remover la placa bacteriana que hace parte de nuestra boca desde el mismo momento de nuestro nacimiento.

Cuando somos lactantes, por nuestra misma alimentación y la falta de dientes no se evidencia su presencia en boca, pero con los cambios en la alimentación y presencia de los dientes, es la placa bacteriana la principal causa de caries dental, porque lo que inicialmente es una película adherida  formada a partir de las proteínas contenidas de la saliva y microorganismos, se le suma los carbohidratos y los azucares de la alimentación donde el tiempo es otro factor detonador de la caries, ya que su acción dañina va en función a lo que permanezca está en el diente y  se generen ácidos producto de los microorganismo cuya acción  daña y debilita el esmalte dental dando origen a la caries dental.

Como se señala, la placa bacteriana parte de una placa adherida, donde muchas zonas de la boca favorecen a que permanezca y haga daño.

El cepillo dental y el espacio en nuestros dientes

Contamos con muchos espacios entre los dientes, ángulos complejos por la mala colocación de los dientes, zonas muy posteriores donde los tejidos blandos y el hueso hacen de tope, y no llega el cepillo dental, así que, con pasar el cepillo por unas áreas, usar buenas cremas dentales y enjuagues antisépticos, no es suficiente.

Hay zonas, por estadística y experiencia profesional, donde se nota que es más común la caries dental, y la causa principal es la difícil eliminación diaria de la placa bacteriana en estas zonas:

  • Espacios interdentales
  • Surcos de molares
  • La zona retro molar
  • Caras externas de los molares

Podemos decir que cada boca tiene sus puntos de complejidad y es importante conocer, con la guía de tu dentista, cuál es tu zona más propensa donde tienes que centrar tu cepillado y hacer que llegue tu cepillo para desprender la placa bacteriana, incluso saber colocar tu cepillo en una inclinación correcta para llegar a esos sitios escondidos donde se deposita.

Pregunta a tu dentista cuál es la zona donde tienes que centrar tu cepillado de acuerdo a la forma de tus dientes.

Parece complejo, pero hay que dedicar tiempo al cepillado, hablamos de cepillarse los dientes tres veces al día y uno de estos cepillados diarios hay que dedicarle más tiempo, es un ritual, donde debemos aprender a conocer nuestra boca, concentrarnos en ciertas áreas y complementar la retirada de la placa bacteriana con el hilo dental, interdentales e irrigadores dentales.

Esta función de remoción de la placa bacteriana es efectiva tanto con un cepillo dental manual o con cepillo dental eléctrico.

Nos hemos encontrado con…

Hay pacientes con una excelente higiene bucal y siempre han usado cepillo dental manual, como hay pacientes que usando el cepillo dental eléctrico siguen con altos índice de placa bacteriana y caries, otros con el cambio de cepillo dental manual al eléctrico mejoran muchísimo su cepillado y la eliminación de placa bacteriana.

Se aconseja el uso de cepillo eléctrico cuando, usando cepillo dental manual, observamos que la técnica manual no funciona, no se le dedica el tiempo necesario al cepillado y hay factores morfológicos que no favorecen una buena limpieza oral.

El cepillo eléctrico, manual y… ¡Sónico!

El cepillo dental eléctrico es el indicado en muchos casos, porque al estar en contacto con una superficie dental varias veces, por el número de movimientos que realiza en un minuto, quita fácilmente la placa adherida en menos tiempo y así recorremos con el cepillo todos los dientes, pero igual que el manual, si no llegamos a los lugares difíciles, la placa no se quita.

Si usas un cepillo manual

Si usamos un cepillo manual, debemos escoger cepillos de cabezal anatómico, que nos permita llegar a todas las zonas de los dientes, de punta estrecha y con filamentos de textura media.

Los cepillos dentales de textura suave, deben ser indicados por el dentista en casos especiales, casi siempre después de tratamientos quirúrgicos.

Los cepillos dentales de textura dura nos los recomiendo en ningún caso.

Si usas un cepillo eléctrico

Entre los cepillos eléctricos encontramos los de cabezal redondo, son rotatorios oscilantes, porque rotan para remover la placa bacteriana en diferentes sentidos alcanzando 5000 a 8000 movimientos por minutos y los cepillos dentales eléctrico sónicos, donde hay movimientos laterales de las cerdas del cepillo alcanzando 62.000 movimientos por minutos los de alta gama.

Pero también encontramos cepillos eléctricos de cabezal redondo de movimientos rotatorios-oscilante que realiza pulsaciones hacia delante y hacia atrás empujando la pasta para que llegue a la encía y hacer así una función parecida a la sónica, son los llamados 3D.

El cepillo eléctrico sónico tiene como punto añadido su acción hidrodinámica, producida por la altísima velocidad en la que se mueven las cerdas que generan ondas acústicas que prácticamente baten la crema dental con burbujas que penetran entre los dientes.

Los estudios científicos sobre ambos cepillos no dan grandes diferencias, ambos eliminan muy bien la placa bacteriana ya que con los grandes movimientos que generan ambas tecnologías es más que suficiente para eliminar la placa bacteriana, si hacemos el recorrido correcto en nuestro cepillado.

Si soy un paciente con muchas restauraciones, y problemas en las encías, me inclinaría por el cepillo eléctrico redondo 3D

Si soy un paciente con un estado periodontal sano, sin muchas restauraciones y una boca bastante cuidada me inclinaría por el cepillo eléctrico sónico, para ser más concreta en mi recomendación, pero sigo convencida que la técnica manual funciona.

Debemos escoger nuestro cepillo según nuestras necesidades, hábitos y tiempo.

Todos los cepillos requieren una concentración en el cepillado, conocer nuestra boca y saber que debemos luchar día a día contra la placa bacteriana.