Se ha visto que entre un 5 y un 35% de la población siente miedo al ir al odontólogo. A este tipo de miedo se le denomina odontofobia y repercute desfavorablemente en la salud bucal de estos pacientes. El miedo por lo general está relacionado con conductas aprendidas y por experiencias traumáticas previas. Afortunadamente tanto el paciente como el odontólogo pueden tomar medidas para minimizar y corregir el miedo.

Sentir miedo ante la idea de ir al odontólogo es más común de los que se pueda pensar.  Se trata de una respuesta orgánica que se muestra en el individuo al toparse frente a una circunstancia que considera amenazante.

Estudios afirman que entre un 5 y un 31,5% de la población profesa sentir miedo a la hora de ir al odontólogo.

El miedo más alto se presenta en las extracciones dentales, seguido por el temor de ser víctima de una mala praxis que pueda ocasionar un daño en la mucosa oral.

De este porcentaje se puede decir que no hay diferencias significativas de acuerdo al sexo, aunque se determinó que los hombres tienen más rechazo a realizarse tratamientos odontológicos que las mujeres.

Así mismo, estos estudios han dilucidado que el miedo se incrementa en las edades extremas, es decir, en los niños debido a su inmadurez cognitiva y en los adultos mayores por el recuerdo de experiencias de tratamientos odontológicos realizados en el pasado.

¿Por qué tener miedo al odontólogo es un problema?

El miedo a los tratamientos odontológicos se define como odontofobia y es un verdadero problema porque las personas con este tipo de miedo retardan la ida al odontólogo y en ocasiones no cumplen los procedimientos de forma completa, lo que repercute significativamente en la salud bucal.

La silla odontológica es un implemento que inspira respeto e intimida, pues por un lado implica que pondrán una lámpara en tu cara y por la otra está el no muy agradable sonido de las turbinas del taladro, así como también el uso de agujas. Obviamente nada de esto es fácil de asimilar.

Sin embargo, también es cierto que si las cosas son bien manejadas no habría razón por el cual deba prevalecer el miedo al odontólogo.

Primero, la luz es inofensiva y solo sirve para que el odontólogo pueda visualizar el interior de nuestra boca que normalmente es oscura y para que esto no moleste se deberá mantener los ojos cerrados.

En cuanto a las agujas estas precisamente son usadas para colocar la anestesia, es decir, una sustancia que hará que los pacientes no sientan ningún dolor durante el procedimiento. Y en cuanto al taladro este no hará ningún daño.

Por otra parte, no hay que olvidar que junto a ese panorama se encuentra un gran profesional, que es el odontólogo, una persona que está debidamente capacitada para atender a sus pacientes de la mejor manera posible.

Este profesional cuenta con las herramientas necesarias, no solo para solventar el problema de salud, sino además brindará un ambiente de confianza en el que sus pacientes se sientan a gusto y seguros.

Además también está entrenado para generar seguridad y confianza a los más pequeños de la casa.

Por ello es aconsejable que los niños sean llevados al odontólogo desde temprana edad y así estos se vayan acostumbrando a la consulta odontológica sin problema. Entonces, ¿por qué hay tanto miedo para ir al odontólogo?

¿De dónde vienen los miedos al odontólogo?

El miedo no viene de la nada. Estos miedos por lo general vienen inculcados desde la infancia, pues suelen ser patrones fóbicos aprendidos o condicionados a una experiencia previa traumática o por aprendizaje social.

Por ejemplo, es frecuente que algunos padres amenacen a los más pequeños de la casa en llevarlos al odontólogo si estos no hacen una tarea específica o si se portan mal, de esta manera ya van sugestionando que ir al odontólogo es tan malo, como cualquier otro castigo.

También es común que los padres u otras personas cuenten sus experiencias odontológicas como desagradables y tormentosas, o que profesen su miedo abiertamente hacia el odontólogo frente a los hijos.

Este tipo de comentarios y acciones se van grabando en la mente de los niños y desafortunadamente la tendencia es repetir el patrón observado en los padres o en la sociedad, llegando a sentir miedo, aun cuando el infante no haya asistido nunca a un consultorio odontológico.

Por supuesto el miedo también dependerá del temperamento del niño, de la ansiedad materna transmisible al niño, a la inteligencia emocional de la madre para controlar al niño, entre otros factores.

Por tanto, se puede decir que la fobia desde la niñez es el resultado de las actitudes erróneas que cometen los padres o la sociedad en general de forma inconsciente, sin saber que les están provocando un enorme daño psicológico a los más pequeños.

Los padres deben entender que la odontología es una rama de la salud indispensable para mantener una buena salud oral, y por tanto inevitablemente  sus hijos en diversas ocasiones tendrán que asistir a una consulta odontológica, y lo ideal sería que lo hicieran sin prejuicios.

Otra razón evidente es que siempre se tiende a dejar la ida al odontólogo cuando ya no se aguanta más el dolor, en vez de hacerlo de forma frecuente para prevenir y conservar las piezas dentales y no solamente para restaurar o retirar una pieza.

Inevitablemente esto hace que el subconsciente asocie la odontología con dolor.

¿Qué puede hacer como paciente para evitar el miedo y el de sus hijos?

  1. En primer lugar es conveniente buscar un lugar recomendado por otros por sus buenos servicios que le inspire confianza.
  2. En segundo lugar es importante que sienta empatía con el odontólogo, que su trato sea acorde, agradable, respetuoso y delicado. Este es quizás uno de los requisitos más importantes, para poder depositar la confianza en esa persona.
  3. Por otra parte, si siente algo de temor puede tomar algún relajante de los nervios natural, como infusiones de esencias florales de Bach o un té de valeriana, para así controlar un poco la ansiedad o el miedo, que aunque no son lo mismo, son casi indistinguibles y ambos controlables.
  4. Acostumbre a sus hijos a ir al odontólogo a chequeos frecuentes, como algo normal, es decir, para revisar el estado de la dentadura, sin que haya ninguna molestia previa, solo por prevención.

De esta manera las primeras experiencias con el odontólogo serán indoloras y por tanto el niño no creará  una mala impresión desde la primera consulta, pero tampoco se debe exagerar en crear una falsa ilusión que no sentirá nada en ningún momento.

  1. Nunca alimente el miedo de los niños ofreciendo como castigo llevarlos al odontólogo si se portan mal, esto es totalmente contraproducente.
  2. Visitar frecuentemente al odontólogo para evitar padecer los dolores intensos e incómodos que produce una caries profunda.

¿Qué hará el odontólogo para evitar que sus pacientes sientan miedo?

  1. Explicará de forma relajada y armoniosa el procedimiento que realizará en la boca del paciente.
  2. Transmitirá en todo momento una actitud positiva y segura frente al paciente.
  3. Explicará detalladamente los problemas que puede ocasionar si el paciente se mueve de forma brusca durante el procedimiento.
  4. Si es posible hará que el paciente haga ejercicios de relajación y de respiración hasta que se encuentre calmado.
  5. En pacientes nerviosos el odontólogo iniciará con los procedimientos más sencillos y dejará para luego los más complicados.
  6. Evitará en lo posible que el paciente sienta dolor, en todo momento esperará el tiempo necesario para que la anestesia haga su trabajo.
  7. Advertirá con antelación si realizará alguna acción que pueda provocar alguna molestia o sabor desagradable.
  8. En todo momento mantendrá una actitud paciente y amable.

Referencias

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