Resumen: El cambio en el color de los dientes es una causa frecuente de consulta odontológica, debido a la importancia que esto representa en nuestra apariencia física. Existen elementos que definen el color dentario desde antes del nacimiento y posterior a él. Así mismo, hay factores intrínsecos y extrínsecos que influyen para oscurecerlos. Afortunadamente existen tratamientos específicos para revertir el daño.

Los dientes cumplen una función primordial en el proceso de la digestión, porque son el primer eslabón por el que pasa el alimento para ser triturado y así poder ser tragado como una masa más moldeable, convirtiéndose en el bolo alimenticio.

Sin embargo, no es la única función, pues los dientes juegan un papel fundamental en la apariencia física de los individuos, siendo entonces un elemento clave en la estética.

Por esta razón, la salud bucal siempre es tomada en cuenta en los concursos de belleza. El posicionamiento, el tamaño, el color y la integridad de las piezas dentales son los que dan el toque final a la imagen de nuestro rostro y de nuestra sonrisa.

El color de los dientes es sin duda una de las características más apreciadas y viene determinado por la información genética de cada individuo, existiendo grandes diferencias entre las distintas razas, por lo que no hay un solo patrón específico de normalidad en relación al color o tono.

Por lo general es inversamente proporcional al color de la piel, es decir, mientras más oscura es la piel, más blancos serán los dientes y viceversa.

Es decir, nacemos con una tonalidad específica, y a partir de allí por factores tanto intrínsecos como extrínsecos los dientes van poco a poco oscureciéndose o cambiando de color, siendo un motivo de consulta bastante frecuente…Pero, ¿Por qué sucede esto?  

Factores que intervienen en el color de los dientes

Existen factores que pueden intervenir para modificar la coloración de los dientes, incluso  desde antes del nacimiento y mucho más después de este.

El cambio de coloración dentario puede ocurrir por factores intrínsecos y extrínsecos.

Factores intrínsecos

En relación a los factores intrínsecos se clasifican en pre-eruptivos (durante su formación) y post-eruptivos (después de su brote al exterior).

Pre-eruptivos

Los pre-eruptivos se producen por una alteración durante la formación de la dentición, proceso denominado odontogénesis, dando origen a una anomalía o una displasia dentaria.

El cambio morfológico que producirá tal alteración puede ser muy variado, pudiendo afectar el número de piezas, la posición, la estructura interna, la forma, el tamaño, el color o una combinación de ellos.

Si ocurren alteraciones en el proceso de formación del esmalte (amelogénesis), como por ejemplo la hipocalcificación e hipomaduración se producirán dientes con anomalías visibles, siendo una de las más notorias la variación del color entre amarillos-naranja hasta marrón.

Existen un sin número de anomalías que son hereditarias, ya que se producen por una mutación genética. Estos cambios pueden tener un rasgo hereditario autosómico recesivo o dominante o puede estar ligado al sexo.

En ocasiones son no sindrómicas, es decir, son hechos aislados como en la amelogénesis imperfecta y en otras son sindrómicas, donde la anomalía está ligada a múltiples malformaciones orgánicas que acompañan a las dentarias.

Cabe destacar que la amelogénesis o dentinogénesis puede alterarse por factores ambientales, ejemplo si la madre embarazada es tratada con tetraciclinas. Se ha comprobado que este antibiótico produce malformación dentaria y por ello está contraindicado en embarazadas y en niños pequeños.

Post-eruptivos

En relación a los post-eruptivos se refiere a la aparición de manchas a nivel de las capas profundas del tejido dentario causado por fisuras que se producen a nivel del esmalte por traumatismos, presencia de caries, por envejecimiento, múltiples restauraciones con amalgama y exposición a medicamentos.

Esto permite que sustancias cromógenas del exterior puedan penetrar el diente hasta su interior.

También el padecimiento de ciertas enfermedades pueden modificar internamente el color de los diente, como la porfiria eritropoyética congénita.

En esta patología se observa eritrodoncia, es decir, acumulo de porfirinas a nivel dentario lo que proporciona un color café-rojizo.

Así mismo, en la ictericia grave de la infancia los dientes se tornan amarillos verdosos.  

Entre los medicamentos utilizados en edades adultas que podrían influir en el color amarillo de los dientes se encuentran los antidepresivos y antihistamínicos.

Factores extrínsecos

Si el proceso de formación de los dientes es normal, la tonalidad de nuestros dientes estará sujeta a nuestra raza, siendo los dientes temporales siempre más claros que los permanentes.

El color final observado es el resultado del tono de la dentina asociada a la transparencia y a la luz refractada en el esmalte, por ello puede haber diferencias de color entre un diente y otro en un mismo individuo.

Cualquier cambio  que se produzca en la superficie del esmalte, bien sea en su composición, dureza o espesor va a producir un cambio en la tonalidad del diente.

Como los dientes están formados por tejidos vivos, estos son sumamente permeables, por tal motivo algunas sustancias pueden penetrar la capa más superficial e ir cambiando la tonalidad de los mismos.

Entre los factores extrínsecos que afectan el color de los dientes se encuentran, la exposición permanente a alimentos que contienen sustancias cromógenas capaces de pigmentar el tejido dentario, aunado a la mala higiene dental y a defectos en la salivación.

Como ejemplos de alimentos se pueden mencionar ciertos vegetales como la remolacha, la zanahoria, el tomate o ciertas frutas como los arándanos. También las bebidas como el café, el té, las gaseosas y los vinos tintos o sustancias químicas como la nicotina y el alquitrán contenidos en los cigarrillos. 

Otras causas pueden ser debidas a la presencia de agentes microbianos que producen pigmentos cromógenos o la exposición excesiva al fluoruro, ácido fosfórico, furfurales, clorhexidina, etc.

¿En qué sitio se manchan los dientes?

Principalmente los pigmentos se adhieren en aquellos sitios donde las cerdas del cepillo dental no llegan o lo hacen con dificultad. También tienden a oscurecerse los dientes que han pasado por un tratamiento de endodoncia.

¿Los dientes se pueden blanquear?

La respuesta es sí. En este sentido, cada vez hay mayor interés en la población por la aplicación de tratamientos que blanqueen los dientes, debido al gran auge que existe hoy día por la estética y por la influencia que esta ejerce sobre el aumento de la autoestima.

Existen muchas técnicas y tratamientos para el blanqueamiento de los dientes. Desde el siglo pasado se viene experimentando una serie de sustancias para ser utilizadas para tal fin.

En este sentido, los avances han sido importantes, sin embargo, cabe destacar que el tratamiento debe ser especificado siempre por un especialista, pues no es tan sencillo como parece.

Los compuestos que se utilizan para blanquear los dientes deben cumplir parámetros específicos para satisfacer el efecto deseado y debido a lo delicado que resulta solo debe ser manejado por especialistas.

Si la sustancia blanqueadora no se encuentra a la concentración indicada y el tiempo de exposición no es controlado, el efecto podría ser devastador.

Por este motivo hay que desconfiar de los tratamientos propuestos por entes no autorizados para tal fin.

El blanqueamiento resulta más fácil cuando se trata de manchas superficiales, mientras que el tratamiento es más cuesta arriba cuando el oscurecimiento es interno, sin embargo se han logrado resultados muy alentadores con las técnicas de hoy día. 

¿Qué contienen y qué función cumplen los agentes de aclaramiento?

La mayoría de ellos contienen peróxido de carbamida o compuestos de peróxido de hidrógeno como sustancias activas que se utilizan con calor o con exposición a la luz, siendo esta última la más aconsejable. La concentración puede variar desde 3 al 40%. 

Estos a su vez son mezclados con compuestos inactivos como agentes espesantes, tensoactivos, conservantes, saborizantes y excipientes.

Cada uno cumple una función. Los compuestos activos actúan como agente oxidante, liberando radicales libres que actúan para disolver el pigmento.

Entre tanto, los inactivos ejercen diversas funciones. El agente espesante garantiza una mayor retención para una acción más prolongada del producto, aumentando la capacidad de oxidación de las sustancias pigmentarias.

Los agente tensoactivo o surfactante actúan como dispersadores del pigmento. Estos ayudan a que el producto activo se difunda mejor en el esmalte.

Los conservantes por su parte actúan previniendo el crecimiento bacteriano en el producto y a su vez acelera la desintegración del peróxido de hidrógeno.

Los saborizantes se utilizan para que el uso del producto sea agradable al paladar del paciente, dando un toque refrescante al aliento. Los más usados son la menta, y el anís.

Finalmente, los excipientes se usan para solubilizar todos los ingredientes. En ocasiones se incluye fosfato de calcio amorfo, para aumentar el brillo dental y disminuir la sensibilidad y la desmineralización del esmalte ocurridos durante el proceso.

Tratamientos

Los odontólogos utilizan una escala de colores que varían en tono e intensidad, que les sirve de referencia o guía durante los tratamientos y de esta manera saben desde que punto partieron y a donde quieren o pueden llegar.

El odontólogo debe evaluar a cada paciente exhaustivamente y él determinará si es posible comenzar la terapia de blanqueamiento o si antes se deben corregir otras irregularidades, como presencia de caries o placa dental.

Tipos de tratamiento

Dentro de la consulta odontológica

El primero es el realizado durante la consulta odontológica, en el cual el especialista tiene todo el control del proceso. Los resultados suelen ser muy alentadores y seguros.

Hoy día se cuentan con diversas metodologías, desde tratamientos que se aplican externamente sobre los dientes (blanqueamiento vital) o los aplicados internamente en la cámara pulpar (blanqueamiento no vital).

Algunos métodos simplemente buscan camuflar el manchado, por ejemplo con el uso de carillas de porcelana o coronas, especialmente cuando no es posible eliminar la mancha.

Entre las técnicas más recientes e innovadoras se pueden mencionar el blanqueamiento con ultrasonido, láser y foto-activación. Sin embargo, el odontólogo dirá cuál es el más recomendable en cada caso.

Tratamientos ambulatorios

En segunda opción, se encuentran los  tratamientos ambulatorios prescritos por el odontólogo. El paciente desde la comodidad de su hogar dará estricto cumpliendo  a las especificaciones dadas.

Esto último será primordial para que el paciente obtenga el efecto deseado y a su vez evite los efectos secundarios que puede producir el tratamiento, pues si este no es usado adecuadamente, puede ocurrir un aumento en la sensibilidad dental, náuseas, irritación gingival y de la garganta. 

Tratamiento casero

En tercer lugar se encuentra el aclaramiento casero, utilizando productos OTC (Over-The-Counter) de venta libre al público que se utilizan sin la supervisión de un especialista.

Vienen en diferentes presentaciones para ser utilizados directamente por el paciente 2 veces al día, por dos semanas aproximadamente.

Sin embargo, a pesar que la concentración del agente blanqueador activo es bajo, su inocuidad es cuestionable y hay que considerar que muchos de ellos no han sido aprobados por la FDA (Administración de Drogas y Alimentos de los EUA).

Tenga presente que la información contenida en este artículo bajo ningún concepto sustituye una consulta médica.

Si después de leer el artículo te ha quedado alguna duda, no olvides que puedes consultar a nuestros especialistas. Ellos estarán complacidos en ayudarte y a resolver el problema odontológico a la brevedad posible.

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Referencias

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